Montado nuestra propia estantería a medida

Habitación antes de instalar estantería personalizada

Antes y después de instalar estantería personalizada

Hace unas semanas publicamos un artículo con una pequeña recopilación de estanterías a medida, pensando en llevar a cabo nuestra propia instalación a nuestro gusto… y el momento ha llegado.

Después de tomar muchas medidas y hacer cálculos de tamaños para las distintas baldas, finalmente dimos con la configuración perfecta para nuestras necesidades. Estamos tan contentos con el resultado que vamos a compartir con todos vosotros el antes, el proceso, el después, lo que nos ha costado todo y un montón de detalles y fotos… para que veáis el increíble cambio que ha sufrido esta habitación gracias a la estantería personalizada. Para que no quede demasiado largo lo publicaremos en tres artículos independientes.

La habitación vestidor antes

Partíamos de una habitación vestidor (realmente ahí no nos vestimos, pero es donde está el armario principal) en la que había una estantería Expedit de IKEA (un clásico) con 16 huecos llenos de libros y distintos elementos decorativos. No nos disgustaba, pero notábamos que se estaba desaprovechando la habitación, y estéticamente la estantería no nos terminaba de convencer (se veía todo muy apelotonado).

Habitación antes de instalar estantería personalizada

Así que, tras darle muchas vueltas, llegamos a la conclusión de que lo mejor era instalar una estantería personalizada que cumpliera con nuestras necesidades y, sobretodo, que se adaptase al espacio disponible, aprovechándolo al máximo. Y además queríamos aprovechar para incluir un pequeño espacio de trabajo… desde el que elaborar estos artículos :)

Estantería IKEA Expedit

Proyectando e instalando la estantería

Ya sabíamos que queríamos una estantería a medida, y sabíamos que queríamos un sistema de cremalleras, cartelas y baldas, pues lo habíamos visto en otras ocasiones, estábamos familiarizados con el sistema y es lo más económico. Las cremalleras son unas guías metálicas que se colocan verticalmente en la pared, y las cartelas son las escuadras que colocaremos a la altura deseada en las cremalleras y que servirán de soporte a las baldas elegidas.

Para instalar la estantería contábamos con casi dos metros de ancho y la altura que quisiéramos, desde el suelo hasta el techo, así que elegimos las cremalleras más grandes que había disponibles. De esta forma teníamos mucho margen para colocar la primera y la última balda, aprovechando muy bien el espacio vertical.

Libreta con boceto de estantería
Este fue el boceto ganador

Sabiendo ya las medidas del conjunto llegó el momento de empezar a hacer bocetos para ver cómo distribuíamos el espacio en baldas de diferentes tamaños y a diferentes alturas. Podíamos haber proyectado una estantería con un ancho de dos metros, pero después de ver que las baldas más económicas se vendían en tamaños múltiplos de 60 cm decidimos optar por un ancho total de 180 cm. De esta manera podíamos jugar con baldas de 60, 120 y 180 cm.

Además se nos ocurrió que la primera balda (la de más abajo) tuviese algo más de profundidad, para así poder meter debajo alguna caja grande o puf y que quedasen completamente ocultos por la parte superior. Todo un acierto.

Instalando estantería personalizada con cremalleras

Podíamos haber optado por lo más sencillo: comprar unas cuantas baldas de 180 cm, colocarlas a diferentes alturas y listo. Pero después de ver muchas estanterías por internet sabíamos que queríamos algo más variado y, por qué no decirlo, caótico. Por eso hemos usado baldas con diferentes anchuras. También nos parecía una idea genial poder crear algunos huecos concretos para colocar algún cuadro o espejo.

Instalando estantería personalizada con cremalleras

Una vez que teníamos clara la estructura solo quedaba hacer una visita al centro de bricolaje, comprar todo lo necesario y reservar una mañana para instalarlo todo con tranquilidad.

Instalando estantería personalizada con cremalleras

Segundo captíulo: Así ha quedado la estantería personalizada, y esto ha costado
Tercer y último capítulo: Nuestro nuevo espacio de trabajo. Limpio y ordenado.

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