Artículos de la categoríaRecetas

Recetas económicas y muy fáciles de hacer

El pesto casero más fácil

Tagliatelle al pesto
No somos, ni mucho menos, unos expertos en salsa pesto (de hecho tan solo la hemos hecho en unas pocas ocasiones), pero nos parece tan fácil de hacer que no podíamos dejar pasar la oportunidad de compartir nuestra experiencia con vosotros, para que os animéis a hacerla… si es que no la habéis hecho ya, claro!

Hacer un pesto nos parece tan sencillo que ni siquiera vamos a dar cantidades ni instrucciones para llevarla a cabo, sino simplemente los ingredientes necesarios. Si queréis una receta al uso podéis hacer una búsqueda en Google y os saldrán miles. A nosotros nos gusta hacerla un poco a ojo.

Las magdalenas caseras más ricas

Magdalenas caseras

Pues si, así de tajantes somos. Hemos probado unas cuantas recetas diferentes de magdalenas, pero la que queremos compartir con vosotros es, sin ninguna duda, la que más nos gusta de todas.

Estas magdalenas son muy fáciles de hacer, requieren poco tiempo y el resultado es impresionante, con un sabor y una textura dignas de mención. Además, al estar elaboradas con aceite de oliva se mantienen esponjosas durante más tiempo.

Esta receta de magdalenas caseras está basada en una que publicó Uno de dos en Directo al Paladar (ambas páginas muy recomendables), aunque hemos hecho algunas pequeñas modificaciones.

Ingredientes para hacer 12 magdalenas

  • 2 huevos (a ser posible uno grande y otro pequeño)
  • Una pizca de sal
  • 125 gr de azúcar
  • 125 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 125 ml leche
  • 165 gr de harina de trigo
  • 8 gr de levadura Royal (medio sobrecito más o menos)
  • Ralladura de un limón

Elaboración de las magdalenas

El primer paso para hacer nuestras magdalenas caseras será coger los huevos y separar las yemas de las claras, montar estas últimas a punto de nieve con la pizca de sal, y reservar.

Echamos las yemas en un bol grande (en este acabaremos mezclando todos los ingredientes) junto con el azúcar y les damos caña con las varillas manuales, hasta que blanqueen y doblen su volumen (lo sabréis porque se convertirá en una pasta blanquecina después de un rato dándole caña).

Haciendo magdalenas caseras
A continuación añadiremos el aceite y la leche poco a poco a esta mezcla, mientras vamos batiendo, hasta que ambos líquidos estén bien incorporados. Ahora será el momento de echar la harina tamizada junto con la levadura, mientras seguimos dándole a las varillas, para que la harina se vaya incorporando bien.
Echamos también la ralladura del limón y removemos.

Ahora es el momento de añadir las claras que montamos a punto de nieve y remover bien, pero con cuidado de que no se nos bajen. Lo mejor es usar una espátula o cuchara y mezclar haciendo movimientos envolventes, hasta que las claras se hayan incorporado correctamente y tengamos una masa suave y homogénea.

Bandeja para muffins

Ha llegado el momento de rellenar dos tercios aproximadamente de los moldes para magdalena con nuestra masa. Para que os queden perfectas y no se abran es imprescindible usar una bandeja con huecos para muffins, o moldes rígidos. Si al final os aficionáis a hacer magdalenas, como nos ha pasado a nosotros, tener una de estas bandejas es una buena idea. También podéis echar un poquito de azúcar sobre cada magdalena, para que luego tenga esa típica cortecita dulce en la punta.

Introducimos nuestras magdalenas en el horno, previamente precalentado a 200º, y las dejamos durante 5 minutos a esa temperatura. Pasado este tiempo bajamos a 180º y seguimos horneando durante 15 minutos más. Después de este tiempo ya podréis abrir el horno y comprobar con un cuchillo o un pinchito metálico si la masa está bien hecha.

Detalle magdalena casera

Una vez que estén listas tan solo habrá que sacarlas del horno y colocarlas sobre una rejilla hasta que se enfríen, momento en el que podremos guardarlas en algún bote hermético… eso si no os las coméis antes!

Esperamos que probéis a hacer estas deliciosas magdalenas caseras y, sobretodo, que nos contéis que os han parecido :)

Magdalenas caseras

Helado de chocolate casero sin heladera

Helado de chocolate casero

Sentimos el largo parón que se ha producido en Una casa con vistas durante el mes de agosto, pero realmente necesitábamos tomarnos un descanso, para despejar la mente y comenzar la nueva temporada llenos de ideas para el blog… y así será, ya veréis.

Pese a que parece que los calorazos estivales han pasado a mejor vida, aún sigue apeteciendo comerse algún helado de vez en cuando (a nosotros nos apetece todo el año!), y que mejor que un helado de chocolate casero, ¿verdad?

Hamburguesas caseras

Hamburguesa casera

Hola a todos!
Ante todo queremos pediros disculpas por la sequía de artículos en los últimos días… os aseguramos que es por una buena causa (estamos de obras en la terraza). En cuanto esté lista tened por seguro que os la mostraremos con todo lujo de detalles, para que veáis que ha merecido la pena :)

Bueno, y ahora a lo que vamos, a unas ricas hamburguesas caseras, que son muy fáciles de hacer y la mejor forma de comerse una hamburguesa sana y a nuestro gusto. Y sin carne de caballo… a no ser que queráis echarle, claro!

Nosotros solemos hacerlas con carne picada de cerdo, porque a Mª Carmen no le va mucho la ternera, pero para esta ocasión he aprovechado para hacer unas pocas con carne picada mezclada de cerdo y ternera, al 50%, porque sin duda quedan mucho más ricas y jugosas… y ya me las iré comiendo yo.

Ingredientes para hacer dos hamburguesas hermosas

200 gr. de carne picada de cerdo y ternera (mitad y mitad)
Mostaza de Dijon
Perejil fresco
Pan rallado
Cebolla picada
1 huevo mediano
Ingredientes hamburguesa casera

Elaboración

Hacer hamburguesas caseras es tan sencillo como mezclar todos los ingredientes en un bol grande y salpimentar bien. Como habréis visto, no hemos especificado las cantidades de algunos de los ingredientes. Esto es básicamente porque solemos echarlo a ojo, según la cantidad de carne.

Para 200 gramos de carne echamos aproximadamente una cucharada de mostaza de Dijon, aunque esto también dependerá de cuanto os guste este sabor. Con una cucharada (de las medianas, no de las grandes ni de las pequeñitas de café) es muy sutil, lo justo para darle un toque genial, incluso aunque la mostaza no os llame mucho.

En cuanto al perejil y la cebolla, más de lo mismo, echadle lo suficiente para que se vean trocitos verdes y blancos distribuidos por toda la masa. El huevo, eso si, no olvidéis batirlo antes de mezclarlo con la carne, porque si no os va a costar más incorporarlo.

El pan rallado es lo último que echamos, poco a poco, hasta que quede una masa no muy pegajosa, para poder dividirla en dos bolas, las cuales aplastaremos hasta obtener el grosor deseado, y meteremos en el frigorífico un rato antes de consumir.

También podéis liarlas en film transparente y meterlas en el congelador… os aseguramos que os arreglarán una comida o una cena en muchas ocasiones.
Hamburguesa casera
A la hora de cocinarlas depende del punto que os guste en la carne y los acompañamientos que queráis añadir. En nuestro caso la hemos dejado en su punto y la hemos acompañado con una loncha fina de bacon, queso cheddar, tomate y lechuga. Ah, y unas patatitas fritas, una combinación ganadora!

Por cierto, y ya que hablamos de hamburguesas ricas, no os perdáis la web La hamburguesa perfecta, en la que Alexliam nos hace partícipes de su búsqueda de la hamburguesa perfecta.

Bizcocho de dos colores

Bizcocho dos colores
La verdad es que nos encanta hacer bizcocho (y comerlo, claro). Deben habérnoslo pegado nuestras madres, que siempre se han dado mucha maña haciéndolos. Tenemos bien guardadas sus recetas, por supuesto.

Pero esta receta de bizcocho de dos colores, tipo bizcocho mármol, la descubrimos en el blog de El cocinero fiel, blog que os recomendamos encarecidamente, por cierto. Nos pareció interesante intentar conseguir ese acabado de dos colores que tan solo habíamos visto en los bizcochos comprados.

Nos sorprendió descubrir que no es nada complicado dominar esta receta, así que hace tiempo que la tenemos apuntada y de vez en cuando nos damos un homenaje bizcochero. Os animamos a que intentéis hacer este bizcocho de dos colores, ya veréis como os encanta!

Ingredientes

  • 3 Huevos
  • 1 Yogur natural azucarado (usaremos el vasito para las siguientes medidas)
  • 1 medida y ½ de azúcar
  • 3 medidas de harina
  • ½ medida de aceite
  • 1 sobre de levadura química
  • Ralladura de la piel de media naranja
  • Cacao en polvo (unas dos cucharadas soperas)

Ingredientes para el bizcocho de dos colores

Elaboración

Dividimos las claras de las yemas, y echamos estas últimas en un bol amplio junto con el yogur, el azúcar, la levadura y el aceite, mezclando bien con las varillas. A continuación vamos echando poco a poco la harina tamizada (podemos usar un colador) y removiendo, hasta que esté toda la harina bien incorporada.

Echamos la mitad, más o menos, de la masa en otro bol, y lo mezclamos bien con el cacao. Las dos cucharadas de cacao son orientativas, así que podemos echarle un poco más si queremos que quede más oscuro.

Montamos las claras a punto de nieve, y echamos la mitad en cada masa (la amarilla y la negra), y vamos mezclamos con cuidado, para que no se nos bajen. Cuando estén bien mezcladas veremos que, gracias a las claras, las masas adquieren un brillo y una textura especial.

Untamos con mantequilla y enharinamos el recipiente donde vayamos a hacer el bizcocho (nosotros hemos usado un molde alargado, tipo plum cake). Echamos en el molde la mitad de la masa amarilla, encima toda la negra y, encima de ésta, el resto de la amarilla. En este paso no os preocupéis mucho de la colocación de la masa de cacao, ya que será al cocinarse cuando haga sus «movimientos sexys».

Metemos el bizcocho en el horno (previamente precalentado a 250º) durante unos 50 minutos a 170º. Este tiempo dependerá de cada horno. El mejor método para ver si está es meter un cuchillo o una varilla metálica en el bizcocho. Si sale seco significa que está listo, si no habrá que dejarlo unos minutos más.

Bizcocho dos colores

Torrijas de la abuela

Torrijas caseras

Una de las cosas que más nos gusta de la Semana Santa son los dulces típicos que preparan nuestras madres (y antes las abuelas, claro): torrijas, roscos de azúcar, pestiños… Todo un elenco de ricos alimentos que nos hacen desear que esta festividad se celebre varias veces más al año.

Hoy queremos compartir la receta de torrijas. Pero no son unas torrijas cualquiera, son una receta especial, con algunas diferencias respecto de la receta más típica, sobretodo al final.

Ingredientes para hacer unas 12 torrijas hermosas

  • 1 barra de pan del día anterior (podéis usar alguno de esos panes que venden específicos para torrijas, pero donde se ponga una buena barra de pan…)
  • 1 litro de leche
  • La cáscara de medio limón y media naranja
  • Canela en rama, al gusto
  • 4 cucharadas soperas de azúcar (también al gusto, dependiendo del dulzor que queramos conseguir)
  • Huevos
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración de las torrijas

Lo primero que haremos será llevar a ebullición la leche junto con la canela, las cáscaras de limón y naranja y el azúcar. Cuando veamos que va a hervir, bajamos un poco el fuego y dejamos unos cinco o diez minutos, para que la leche absorba todos los aromas.

Elaboración de las torrijas caseras

Mientras tanto podemos cortar la barra de pan en rebanadas gruesas, de unos dos centímetros. Podéis hacer los cortes perpendiculares o en diagonal, eso ya es una cuestión estética. Eso sí, es importante que el pan sea del día anterior y que tenga una miga «apretada», que no sea muy ligero, pues se nos podría deshacer durante el proceso.

Una vez que hayamos tenido la leche hirviendo flojito un rato, retiramos del fuego y dejamos templar. A continuación iremos introduciendo en la leche cada rebanada de pan, de forma que se empapen bien, y las vamos apartando en una fuente.

En este paso la temperatura de la leche es crítica, ya que si está demasiado caliente se nos desharán las rebanadas, y si está demasiado fría no se empaparán bien. Por lo que hemos podido comprobar nosotros mientras veíamos a la maestra trabajar, el punto óptimo es templada tirando más bien a caliente, porque es preferible que nos sea difícil manejar las rebanadas a que no se empapen bien y no queden jugosas al final.

La leche que sobre cuando hayamos terminado de empapar todas las rebanadas la reservaremos, ya que al final la volveremos a usar.

Friendo las torrijas caseras

Ahora solo quedará pasar cada rebanada por el huevo batido e ir friéndolas en una sartén con abundante aceite, dándoles la vuelta para que se doren bien por ambos lados. Las vamos retirando a un plato con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite y las servimos en una fuente honda.

El toque final de estas torrijas tan especiales de la abuela es añadir sobre la fuente de las torrijas la leche que nos sobró anteriormente. No os queremos ni contar el increíble sabor que tienen estas torrijas empapadas en la rica leche aromatizada con canela, naranja y limón. Mmmmmmm….

Os animamos a que probéis a hacer estas torrijas, ya que son muy fáciles de hacer, económicas y son una merienda perfecta para estos días. Y al contener leche, huevo y pan, son un rato nutritivas :)

La auténtica carbonara

Penne a la carbonara
A pesar de lo que se suele pensar y lo que nos suelen servir en los restaurantes (incluso en restaurantes italianos), la auténtica carbonara no lleva nata.

Tampoco vayáis a pensar que somos unos expertos, ni tenemos familia (que sepamos) en Italia, pero investigando un poco y habiendo escuchado en varias ocasiones a Jamie Oliver, que aprendió casi todo lo que sabe de un maestro italiano, pues está claro que los ingredientes de la auténtica carbonara son huevo, pimienta negra, queso parmesano y bacon o panceta.

De hecho, parece ser que incluso el nombre carbonara viene de carbón, dado el aspecto que acaba teniendo la salsa después de echarle una buena cantidad de pimienta negra.

Para llevar a cabo una carbonara y poder acompañar el artículo con alguna imagen hemos decidido hacer unos penne, que son del estilo de los conocidos macarrones, pero rayados, más grandes y con el corte en diagonal.

Como hemos dicho, lo único que hace falta para elaborar estos ricos penne a la carbonara tan solo necesitaremos un huevo, un par de lonchas de bacon, queso parmesano rallado en el momento y mucha pimienta negra.
Salsa carbonara
Mientras ponemos a cocer unos 160gr de penne (para dos personas), batimos el huevo en un bol y le añadimos una buena cantidad de queso parmesano rallado y pimienta negra. Más o menos hasta que nos quede una especie de crema espesa.

Cortamos el bacon en trozos pequeños y lo ponemos a dorar en una sartén mediana. Una vez que lo tengamos a nuestro gusto, retiramos del fuego y añadimos los penne, previamente escurridos, y mezclamos bien.

Ahora llega el momento clave, en el que debemos añadir a la pasta nuestra salsa carbonara, removiendo con rapidez, para que no se cuaje el huevo. Una vez esté bien mezclado, servirlo rápido en los platos y a comer, que se enfría!

Consejo: para que nos quede una salsa más cremosa, podemos añadir un poco del agua de cocción de la pasta al bol donde estamos elaborando nuestra salsa carbonara. Esto le dará suavidad y cremosidad.

Nota: si os gusta mucho la nata también podéis echarle un poco, que solo se vive una vez, pero os recomendamos que los probéis sin nata, para que veáis que ricos y ligeros quedan. Con la nata son mucho más pesados.

Hoy recomendamos: Tasteologie

Tasteologie
A partir de hoy, cada viernes compartiremos con vosotros una web que nos tenga encandilados, ya sea por un contenido de excelente calidad, o por unas fotografías impresionantes, o por ambas… o simplemente porque tenga un «algo» especial. Eso si, serán webs relacionadas con lo que nos gusta y de lo que solemos hablar en Una casa con vistas: decoración, recetas, terraza y jardín, etc.

Pues bien, inauguramos esta nueva serie de artículos con Tasteologie, página perteneciente a la red de blogs Notcot (muy recomendables todos sus blogs, por cierto), y perfecta para perder horas y horas disfrutando de infinidad de originales recetas.

Lo interesante de Tasteologie es que no es un blog de recetas al uso en el que alguien publica sus recetas, sino que se basa en un sistema en el que son los propios usuarios los que envían sus recetas, u otras que descubran por la red, con la peculiaridad de que los administradores de la web filtran mucho (y bien) todo lo que se envía, de forma que lo que vemos son recetas muy interesantes acompañadas de excelentes fotografías.

Tan solo un consejo antes de que lo visitéis: no lo hagáis con hambre, porque vais a sufrir a base de bien :)

Por cierto, dos de nuestras recetas han sido publicadas en Tasteologie: la crema de calabaza y la salsa de tomate casera.

Mermelada de fresa casera

Mermelada casera de fresa
He de reconocer (soy Jorge) que estoy algo obsesionado con la mermelada de fresa, y con las fresas en general. Es algo que no puede faltar en mis desayunos, y nunca llegaré a aborrecerla (espero).

Es por eso que no puedo dejar pasar la oportunidad cada vez que llega la temporada de fresas de hacer mi propia mermelada casera. Porque, ¿hay algo mejor que tomarse una tostada de buen pan con mermelada de fresa hecha por uno mismo? No lo creo…

Encima es muy sencilla de hacer, así que no tenéis excusa. Incluso si no os gusta mucho la mermelada de fresa deberíais probar esta, es una auténtica delicia, y no tiene nada que ver con las que compramos en el supermercado.

Mermelada casera de fresa

Ingredientes para la mermelada de fresa perfecta

– 1kg de fresas
– 200gr de azúcar blanquilla *Actualizado al final del artículo
– El zumo de medio limón

Elaboración de la mermelada

Lo primero que tendremos que hacer será lavar las fresas y quitarles las hojas y la parte blanca que puedan tener, y las vamos echando en la olla que vayamos a usar, y añadimos el azúcar y el zumo del medio limón.
Y ahora, la parte que más me gusta (y que aprendí del gran Jamie Oliver), hay que meter las manos (bien limpias, por supuesto) y empezar a «destruir» las fresas, cogiendo puñados y aplastándolos con las manos, hasta que suelten todo el jugo.

En este punto me gusta dejar la mezcla reposar unos 10 minutos, porque me imagino que el azúcar y el limón aprovecharán para sacarle todo el sabor y el jugo a las fresas.

No me gusta demasiado encontrarme trozos en la mermelada, así que antes de empezar a cocinar la mermelada le doy un poco de caña con la batidora. Lo justo para que desaparezcan los trozos más grandes.

Solo queda dejarlo a fuego lento durante unos 40 minutos, o hasta que veamos que ha cogido espesor y un bonito brillo. Mientras, podemos hervir un par de botes de cristal (junto con sus tapas) en una olla grande en la que los cubra el agua. Habrá que hervirlos unos 10 minutos. No soy ningún experto en encurtidos, pero con este método nunca he tenido problemas.

Después de hervir los botes, los secamos bien con papel de cocina, los llenamos con nuestra rica mermelada hasta el borde, y tapamos.

Según he leído, después de llenar el bote, hay que hervirlos una vez más, colocándolos de pie en una olla en la que podamos cubrirlos de agua, durante unos 20 minutos. Confieso que nunca he llevado a cabo este paso, y he consumido mermelada que llevaba almacenada casi un año… y aqui estoy :)

Espero que aprovechéis estos meses de temporada de fresas y probéis a hacer vuestra propia mermelada.

Por cierto, con el kilo de fresas (pesadas sin las hojas y la parte blanca) he llenado dos botes de unos 350gr y un poco de otro, así que habrán salido casi 800gr de mermelada.

ACTUALIZACIÓN 22/05/2014: Después de investigar y hacer mermelada unas cuantas veces más, hemos cambiado la cantidad de azúcar, pues ahora sabemos que es el encargado de conservar la mermelada, y además sale más rica. Para 1 kilo de fresas ahora usamos 400 gramos de azúcar.

La caja de galletas, de Xavier Barriga

Galletas, de Xavier Barriga
Desde hace unos meses nos ha dado por empezar a hacer galletas, buscando recetas por internet y haciendo experimentos. Se podría decir que les estamos cogiendo el gusto. Y no hay nada como comerse unas galletas caseras recién hechas.

Se ve que nuestra familia ha tomado buena nota, y han tenido a bien regalarnos el libro «La caja de galletas» de Xavier Barriga, un pequeño libro lleno de recetas de ricas galletas y algunos trucos e indicaciones muy interesantes.
Galletas, de Xavier Barriga
Y por si eso fuera poco, con el libro vienen de regalo seis moldes, para que las galletas salgan absolutamente perfectas. En la primera fotografía podéis comprobar que ya hemos puesto en práctica alguna de las recetas, y de los moldes.

Si por si acaso os lo estáis preguntando, si, publicaremos alguna receta galletera en breve, por supuesto :)

El libro lo podéis encontrar en Amazon por unos 16€, pero si podéis comprarlo en alguna librería de vuestro barrio, mejor que mejor, así le echamos una mano al comercio local.

Lo de las cookies

Usamos cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando entendemos que las estás aceptando. Política de cookies.

ACEPTAR