Torrijas de la abuela

Torrijas caseras

Torrijas caseras

Una de las cosas que más nos gusta de la Semana Santa son los dulces típicos que preparan nuestras madres (y antes las abuelas, claro): torrijas, roscos de azúcar, pestiños… Todo un elenco de ricos alimentos que nos hacen desear que esta festividad se celebre varias veces más al año.

Hoy queremos compartir la receta de torrijas. Pero no son unas torrijas cualquiera, son una receta especial, con algunas diferencias respecto de la receta más típica, sobretodo al final.

Ingredientes para hacer unas 12 torrijas hermosas

  • 1 barra de pan del día anterior (podéis usar alguno de esos panes que venden específicos para torrijas, pero donde se ponga una buena barra de pan…)
  • 1 litro de leche
  • La cáscara de medio limón y media naranja
  • Canela en rama, al gusto
  • 4 cucharadas soperas de azúcar (también al gusto, dependiendo del dulzor que queramos conseguir)
  • Huevos
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración de las torrijas

Lo primero que haremos será llevar a ebullición la leche junto con la canela, las cáscaras de limón y naranja y el azúcar. Cuando veamos que va a hervir, bajamos un poco el fuego y dejamos unos cinco o diez minutos, para que la leche absorba todos los aromas.

Elaboración de las torrijas caseras

Mientras tanto podemos cortar la barra de pan en rebanadas gruesas, de unos dos centímetros. Podéis hacer los cortes perpendiculares o en diagonal, eso ya es una cuestión estética. Eso sí, es importante que el pan sea del día anterior y que tenga una miga «apretada», que no sea muy ligero, pues se nos podría deshacer durante el proceso.

Una vez que hayamos tenido la leche hirviendo flojito un rato, retiramos del fuego y dejamos templar. A continuación iremos introduciendo en la leche cada rebanada de pan, de forma que se empapen bien, y las vamos apartando en una fuente.

En este paso la temperatura de la leche es crítica, ya que si está demasiado caliente se nos desharán las rebanadas, y si está demasiado fría no se empaparán bien. Por lo que hemos podido comprobar nosotros mientras veíamos a la maestra trabajar, el punto óptimo es templada tirando más bien a caliente, porque es preferible que nos sea difícil manejar las rebanadas a que no se empapen bien y no queden jugosas al final.

La leche que sobre cuando hayamos terminado de empapar todas las rebanadas la reservaremos, ya que al final la volveremos a usar.

Friendo las torrijas caseras

Ahora solo quedará pasar cada rebanada por el huevo batido e ir friéndolas en una sartén con abundante aceite, dándoles la vuelta para que se doren bien por ambos lados. Las vamos retirando a un plato con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite y las servimos en una fuente honda.

El toque final de estas torrijas tan especiales de la abuela es añadir sobre la fuente de las torrijas la leche que nos sobró anteriormente. No os queremos ni contar el increíble sabor que tienen estas torrijas empapadas en la rica leche aromatizada con canela, naranja y limón. Mmmmmmm….

Os animamos a que probéis a hacer estas torrijas, ya que son muy fáciles de hacer, económicas y son una merienda perfecta para estos días. Y al contener leche, huevo y pan, son un rato nutritivas :)

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